Inicio > Citología, Técnica > Introducción a la Citología (I)

Introducción a la Citología (I)

Inicio una serie de “posts” dedicados a los conceptos básicos de la Citología como herramienta diagnóstica. En esta primera entrega veremos aspectos muy genéricos que atañen a la citología como técnica. En las siguientes entregas nos centraremos en los criterios morfológicos básicos que utilizamos para el diagnóstico.

Empecemos por el principio…

La Citología: ¿Cuándo y Por qué?

Toda decisión clínica requiere una valoración de criterios, y la citología no es una excepción. Los criterios que conciernen a la decisión de realizar una citología, con un peso variable según el caso, son los siguientes:

1.- Urgencia: la necesidad de obtener una información rápida, casi al momento, con el paciente en la consulta o en el quirófano, es un criterio de peso para decidir la realización de una citología.

2.- Accesibilidad: la accesibilidad de una lesión a la aguja citológica también es un condicionante. En general, las masas y tumoraciones cutáneas o subcutáneas se prestan bien a la citología bajo este criterio. En cambio, ante un paciente con sospecha de hepatopatía difusa, por ejemplo, la citología está menos indicada, en primer lugar porque el acceso no es sencillo y en segundo lugar porque sabemos que en estos casos la biopsia gana la partida en cuanto a información útil.

3.- Estado del paciente: no todos los pacientes están en condiciones de someterse a un acto quirúrgico para la obtención de una Biopsia, pero probablemente sí lo estarán para la obtención de una Citología. El estado general del paciente o la existencia de cardiopatías graves, por poner dos ejemplos, condicionan las decisiones.

3.- Economía: sin duda el menos agradecido de los condicionantes. Desde el punto de vista de costes económicos, la citología aventaja a la biopsia, por lo que en la práctica éste no deja de ser un criterio de cierto peso.

Los criterios expuestos son de carácter genérico. Existen, además, criterios individualizables para tipos de patología concretos. Por ejemplo, si queremos buscar Leishmanias en médula ósea, optaremos por la punción citológica antes que por la biopsia de médula, porque la primera permite visualizar amastigotes con mayor facilidad. Otro ejemplo: ante una nodulación mamaria optaremos siempre que podamos por la biopsia quirúrgica porque sabemos que la citología tiene poca sensibilidad y menos especificidad para el diagnóstico.

 

Aunque no hace falta decirlo, la realización de una citología no excluye la realización posterior de una biopsia. De forma genérica, no debemos olvidar nunca que en igualdad de condiciones, la biopsia aporta más información y, por tanto, más fiabilidad diagnóstica que la citología.

 

Usos y Abusos de la Citología.

Como todas las técnicas, la Citología tiene sus limitaciones. Conocerlas y tenerlas siempre en mente es fundamental para no caer en diagnósticos equivocados y, en el caso de que remitamos las muestras a un centro especializado, para evitar la frustración de un informe no diagnóstico.

De forma genérica, los diagnósticos que emite un citólogo son de tres categorías:

  1. Diagnósticos nulos: sin duda el más frustrante tanto para el citólogo como para el clínico. Son frecuentes las punciones con muestra insuficiente, muestras artefactuadas o muestras contaminadas con sangre. Si las citologías se valoran en la propia clínica puede realizarse una segunda toma de muestras mientras el paciente aún sigue en la consulta. Si las citologías se remiten a un laboratorio externo, no habrá más remedio que volver a citar al paciente para la repetición de la punción, con la consiguiente pérdida de tiempo y recursos.
  2. Diagnósticos presuntivos o de compatibilidad (diagnósticos de probabilidad): conforman una buena parte de los diagnósticos citológicos. En muchos casos la citología únicamente apunta posibilidades, pero no cierra un diagnóstico seguro. En estos casos la citología sirve únicamente para dar peso y justificar la decisión de realizar una biopsia.

En los informes debe constar siempre el encabezamiento “Compatible con…” o “Sugestivo de…”).

  1. Diagnósticos fiables: en algunos casos, la citología permite definir e identificar sin dudas una lesión. Ello no implica necesariamente que no se requiera más información. Por ejemplo, un diagnóstico citológico de “Mastocitoma” no nos indica ni el grado ni la invasividad dela neoplasia. O un diagnóstico de “Linfoma” tampoco nos dice de qué tipo o con qué índice mitótico, dos factores pronósticos importantes.

Además, los diagnósticos 2 y 3 pueden ser de dos tipos:

a) Genéricos: por ejemplo “Neoplasia epitelial” o “Atipias epiteliales” nos confirma la existencia de una neoplasia de tipo carcinomatoso, pero no nos dice el tipo concreto.

b) Precisos: aportan nombre y apellido ala lesión. Siguiendo con el ejemplo anterior, un diagnóstico citológico de “Carcinoma de célula escamosa” supondría un diagnóstico preciso.

Algunos de los inconvenientes de la Citología o, dicho de otro modo, algunas de sus limitaciones, son las siguientes:

  • La ausencia de arquitectura tisular supone una importante pérdida de información hasta el punto de invalidar en algunos casos la utilidad real de la técnica citológica, como en el caso de las neoplasias mamarias.
  • No aporta datos fundamentales en el caso de las neoplasias, como la existencia o no de invasividad.
  • Los criterios de malignidad o de benignidad que empleamos son únicamente guías, es decir, no son criterios universales y válidos para todos los casos. Así, existen neoplasias benignas con criterios citológicos de malignidad y, al revés, neoplasias malignas con criterios de benignidad.
  • La información obtenida es exclusivamente la que aporta el punto de punción y no siempre puede hacerse extensiva al resto de la lesión o tejido muestreado. Así, ante una sospecha de metástasis intraganglionar de una neoplasia, la ausencia de célula neoplásica no significa “no existe metástasis” sino “no hay evidencia de metástasis en esta punción”. Parecido, pero no igual.
  • Depende mucho del “factor técnico”. Una inadecuada toma de muestra, defectos de fijación o defectos en la realización de extensiones pueden invalidar la muestra o pueden alterarla hasta el punto de ofrecer una imagen desvirtuada e irreal de la célula implicada. Un ejemplo: unas células epiteliales sometidas a “estiramiento” por un exceso de presión en la extensión pueden parecer “fusiformes” induciendo a pensar en un sarcoma. Si bien el ojo experimentado puede detectar la mayoría de artefactos y “corregirlos” visualmente, no dejan de suponer una dificultad interpretativa adicional e innecesaria.
About these ads
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 160 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: